
Jayah de Châteaupers
I am creation, both haunted and holy
datos generales
Nombre completo: Jayah Marie de Châteaupers.
Fecha de nacimiento: 15 de abril de 2003.
Género: mujer.
Orientación sexual: lesbiana.
Nacionalidad: francesa.
Especie: humana.
Edad: 19 años.
Padres: Esmeralda Troillefou y Febo de Châteaupers.
Ocupación: Artista circense; estudiante de Magisterio.
Película de la que proviene: El Jorobado de Notre Dame.
FC: Maitreyi Ramakrishnan.
Historia
Mis amigos están un poco locos y yo no debo estar mucho mejor si llevo desde los siete años aprendiendo a jugar sobre el vacío. Pero, oye, cada uno con lo suyo. Y como mis amigos no están muy bien de la cabeza y yo tampoco, he decidido dejar este cuaderno por mi cuarto por si alguien en un futuro se pregunta "¿Cómo pudo acabar así una Châteaupers?". Pues mira… Porque salí a mi familia materna. Aunque dudo que nadie se pregunte nada sobre mí, ¡si soy un libro abierto! Ni que fuera yo aquí familia de la Pantoja para interesarle a alguien.
En fin, que me pierdo. La historia de mis padres ya os la sabéis, y que mi hermano mayor es tonto también. Así que vamos a ahorrarnos los interesantes hechos de antes de mi nacimiento e ir al meollo del asunto, mi interesantísima (esto es sarcasmo, por si no lo pilla alguien) vida.
Nací un buen día de primavera allá por el 2003, dispuesta a fastidiar bastante a mi madre porque me dio por ser un ave madrugadora y decidir empezar a venir al mundo a las cinco de la mañana y tardarme casi hasta la noche. Todavía me lo recuerda de vez en cuándo.
Los primeros años de mi existencia fueron lo que se dicen normales, sin muchos incidentes. Mis padres trabajaban, mi tío llevaba el circo, mi prima perdió una mano en un accidente y yo decidí que no iba a ser menos. Es broma, fue un accidente bastante estúpido. Tenía como cinco años y decidí que quería ver al tío Quasi hacer sonar las campanas, así que en vez de irme cuándo me dijo me quedé escondida cerca de las gárgolas y el resto es historia. No dejéis a los enanos cerca de sonidos muy fuertes, hacedles el favor.
La verdad es que ya no recuerdo si fue primero lo de mi oído o la mano de mi prima, pero bueno. Dos accidentes infantiles en poco tiempo.
Después de eso empecé a llevar audífonos. Que, por cierto, valen una pasta y antes con el gobierno de la Bestia iba todavía peor. Como alguien sugiera "arreglarme con magia" le hostio, ¿entendido? Estoy muy bien como estoy. ¿Sabéis lo divertido que es poder apagar los oídos cuándo alguien te harta? Los oyentes os estáis perdiendo un momentazo.
En fin, volviendo. Al año siguiente empecé a entrenar en el circo familiar, porque mi hermano mayor es trapecista y yo no iba a ser menos. Hacíamos unos números preciosos. Las pequeñas joyas del circo en cada temporada de fiestas patronales. Porque, claro, me interesase o no, tenía que ir al colegio a aguantar a un montón de gilipollas de los que no me apetece hablar. Sólo diré que pasarme a la Academia de Auradon a los quince fue una mejora, y eso que me pilló una puta guerra. Que me hubiera pillado en cualquier otra parte de Francia también, pero tú ya me entiendes.
El caso es que llevo cuatro años en la ciudad, haciendo números privados en fiestas y ahora en un fantástico circo con una pandilla de fantásticos desquiciados (y Keahi, que es la persona que mejor está de la cabeza aquí. Ay, lo que la quiero).
Otra cosa de la que no pienso hablar es de mis abuelos paternos. Llevan muertos para mí desde los once años y así van a continuar. No pienso convertir esto en la fiesta del porno de compasión por la clase de gilipolleces que tiene que aguantar una niña romaní sorda en una casa llena de payos blancos ricachones que preferían con mucho a su hermano mayor, que según ellos por lo menos se parece más a papá que a mamá. Pero bueno, ellos se lo pierden… Se nos pierden, a todos, porque obviamente papá terminó por hartarse de sus gilipolleces y menudos casi diez años de paz llevamos desde que cortamos el contacto.
Diez años en los que me conseguí un galgo y lo entrené para que me ayude, en los que papá dejó de ser madero, mamá se metió brevemente en política, yo he llegado a segundo de carrera en el "plan B" para cuándo me toque dejar el circo y el penco de Zeph se nos debe andar por casar, porque no para de hablar de cierta persona…
Es una vida bonita, ¿verdad? A mí me gusta mucho.
Psicología
Desde niña Jayah ha sido incapaz de obedecer cualquier orden o norma que no tenga sentido para ella y muy propensa a romper aquellas cuyo sentido entiende si lo ve necesario, pero no es ninguna rebelde sin causa.
Jayah es una muchacha bastante empática, activa, inquieta y extrovertida. Intenta encontrar algo bueno en casi todo el mundo y suele ser muy sociable, intentando hacer amigos nuevos siempre que puede porque considera que es bueno tener amigos hasta en el Infierno.
Fue criada en el Catolicismo, y pese a haberse distanciado un poco de la iglesia desde que se mudó a Auradon, sigue siendo una persona muy espiritual. La fe sigue formando una parte muy importante de su vida.
Tiene el neuroticismo y el psicoticismo un poco altos.
Habilidades y objetos mágicos
Habilidades: es una buena espadachina, baila y es acróbata circense, especializada en sedas y trapecio. Si no fuese por el pobre equilibrio derivado del daño en sus oídos, le encantaría hacer parkour, pero se conforma con la escalada. También le gusta montar a caballo, pero no es ni de lejos una profesional.
Objetos mágicos en su posesión: cartas de tarot.
Datos de interés
—Sin sus audífonos no escucha prácticamente nada. Los que tiene ahora mismo son violetas y una de sus posesiones más preciadas, si no la que más.
—Su perro se llama Bavol, es un galgo y está ya bastante mayor, antes hacía trucos en el circo.
—Si no fuera por aspectos culturales, se dejaría el cabello cortísimo. Odia cuándo roza con sus audífonos porque duele, así que casi siempre lo lleva trenzado o en un moño.
—Tiene varias cicatrices en las piernas hechas a base de caídas.
—Suele ir a la iglesia cuando se siente alterada, simplemente estar allí sentada le trae paz.


